Indice
Un castor blanco en el baldío
Zona libro
Entrevista
a
EDUARDO PAVLOVSKY
Sensatez
Consultorio literario
La razón de ser del dragón
Dossier
. A modo de introducción . Ni lenguaje ni pensamiento orticiano: lengua extranjera . Juan L. Ortiz: el margen de la poesía . Entre amigos . Algunos poemas
El uso de la lengua
Por Tom Lupo
"Cosas veredes Sancho, que non creyeres"
Cambiando el mundo en un día
Folletín
Cuentos y poesías de por acá
Antología de la nueva escritura
Concursos
Comic
Welcome to the fall
por Renzo Podestá
Editorial
Por Ricardo Romero

¿Quién no ha "padecido" alguna vez el síndrome Bartebly? ¿Quién no ha sentido la milagrosa cosquilla en la punta de la lengua que con lacónica determinación nos pone fuera del mundo? ¿Esa frase que viene de las vísceras y se articula sin remedio, sorprendiéndonos y desnudándonos, produciendo un escándalo que secretamente nos alivia?
"Preferiría no hacerlo".
En honor a la verdad, yo no tenía ganas de escribir esta editorial. Me resistí hasta último momento, pero está visto que no soy lo suficientemente fuerte. El miedo a perder un lugar es demasiado, y hay que tratar de significar mientras se pueda, aunque eso nos rebaje a actuar en contra de nuestros deseos, extraña paradoja si las hay. Pero cuando digo que yo no quería escribir esta editorial no es porque faltaran temas. Eso no. Temas sobran. La realidad siempre está ahí, plagada de sucesos que nos conmueven, nos involucran y nos atraviesan sin preguntarnos nada. Por ejemplo, podría escribir mis impresiones sobre el reciente cacerolazo por la inseguridad, tratar de emitir una opinión o de interpretar este recurso de hacer ruido para decir algo que ya no podemos decir con palabras. O mejor, hablar de sus causas. Podría tratar de conjurar esa bronca que resbala en nuestras cotidianas urgencias, ese miedo frente a los rostros desconocidos e intrascendentes que de repente pueden tomar posesión de nuestras vidas, rostros que posiblemente seguirán siendo desconocidos e intrascendentes escondidos detrás de una voz, de un arma o de un golpe. También podría protestar contra la apertura de minas en Esquel o reconocer que Kirchner me despierta cierta confianza sin sentirme culpable. Por otra parte, podría hablar, por fin, de literatura, y dejar de darle vueltas a esto de hacer Oliverio y descubrir sus propósitos. Decir "esto esta pasando en la literatura argentina", preguntar otra vez por qué nadie nos lee mientras Aguinis sigue vendiendo libros. También podría provocarlos a ustedes, insultarlos, hacer como hacen en esas obras de teatro posmodernas en que si no estás atento terminás con un bife en la cabeza (ob. cit. Fura del Baus). Pero todo esto ameritaría el esfuerzo físico del entusiasmo.
“Siempre me pareció que el monstruo es un devenir del individuo común. Los torturadores, en la psicopatología, son individuos comunes. Son individuos de escritorio, mediocres que obedecen órdenes.”
Eduardo “Tato” Pavlovsky
“Ya que no existe nada más invasivo, recurrentemente odioso que el zumbar de los mosquitos y su picoteo constante, incluso Dios ha querido que este bicho sea más que nada una voz de advertencia, porque según mi estudio, el 90% de los mosquitos molestan alrededor de los oídos, el 5 restante pica y los demás desaparecen misteriosamente.”
Leandro Vesco