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Indice

Entrevista a
FOGWILL

Los libros del diablo

Soy un virus
E. Symns

Consultorio literario

Entrevista a
JAVIER DUALTE

"Cosas veredes Sancho, que non creyeres": Cuando el tenedor habló.

Dossier: Cortázar y las mujeres
Las mujeres de Cortázar . ¿Se puede cantar a Cortázar? . Queremos tanto a Julio . El péndulo de Cortázar . Julio y sus apariciones. . La bibliotecaria que Cortázar no conoció . Algo para recordar / An affair to remember . De cómo seducir a una mujer hablándole a otra

Isaías o el día que recordé un chiste de Quino
Por Tom Lupo

Oliveriana

Las laaaaaaargas patas de la verdad

Cuentos y poesías de por acá

Novedades

Concursos

Comic rescate

Las teorías de Ciro el loco

Editorial
Por Ricardo Romero

Y acá estamos de vuelta. Más que nada por terquedad, de puro caprichosos. Han pasado tantas cosas en lo que va del año que finalmente por qué no íbamos a pasar nosotros. Hasta podríamos decir que éste número se nos escapó de distraídos que somos nomás, de tanto no ver las imposibilidades, como Mr. Magoo, siempre sonrientes y con un pie a punto de pisar el vacío. La culpa la tienen las Bandana con eso de perseguir los sueños. Aunque hay que convenir que nuestros sueños son un poco más opacos, cómo los de un amigo mío que, angustiado, me contó un día que había soñado que se había ganado la lotería, y que lo primero que había hecho en el sueño era ir a un supermercado a comprar cien gramos de queso fiambrín y cien de salchichón primavera. Triste, en verdad. Pero cada cual tiene derecho a soñar lo que quiere, y si a nosotros se nos ocurre que queremos hacer una revista de literatura, nadie tiene porque decirnos nada, salvo que quiera pagar una publicidad. Además, tampoco es un milagro ni una revelación esto de querer generar un espacio propio en donde al menos no retumben las desproporcionadas voces de los otros. A veces es saludable estar desinformados y nosotros vendríamos a ser un medio de desinformación, no por rebeldía, sino porque no nos queda otra. Es decir, si hacer o mostrar la literatura de estos lares es nuestro objetivo, no hay más remedio apagar la televisión, cerrar el diario, taparnos los oídos y aprender a hojear los libros con los dedos de los pies, cosa que parece bastante sencilla pero si tenemos en cuenta que con el frío que hace hay que usar los soquetes de lana que nos tejió la abuela, la cosa se complica. Y si hay algo que aprendimos tanto en los meses en que salió Oliverio como en los que no salió, es que, más allá de lo que ya sabemos que está escrito, de los clásicos, de los consagrados y de los que vaya uno a saber por qué no tenemos más remedio que conocer, hay muchas páginas desconocidas y muchas por escribirse (no quiero parecer superdotado, más teniendo en cuenta que tengo los oídos tapados, pero creo que de todas maneras puedo oír el murmullo simultáneo del tecleo en las computadoras y máquinas de escribir, más el rasgar casi agónico de alguna birome rasgando el papel).

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“Si yo tuviera la opción de escribir el gran poema o la gran novela en un mismo período de tiempo, dejaría de escribir la gran novela para escribir el gran poema. En realidad, dejo de escribir muchas novelas para escribir poemas de mierda.”
Rodolgo Fogwill

“Las mujeres que atraviesan a Cortázar están allí, mucho más cerca de lo que él quisiera; son de carne y hueso; lloran y sufren. Esperan que simplemente las quieran; esperan un abrazo, una amante. Un encuentro, el choque inevitable y placentero. Esperan devorarlo con el aliento para alcanza una existencia bella. Y convertirse en inmortales. Como la Maga, como Oliveira, como Cortázar. Y que por ello no se culpe a nadie”
Mariela Aquilano