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Leopoldo María Panero o la escritura de la supervivencia
Por Concepción Peréz Rojas
Salvador
Por Tom Lupo

Indice

Entrevista a
FONTANARROSA

Lugares románticos: en el marcado

Consultorio literario

El vino en la creación

Heidegger, bajo las estrellas

Cosas veredes... "Guía Yell de rutas 2005"

Dossier:
. Di Benedetto, El esperador . Antonio Di Benedetto: La escritura en extremo . Antonio el silenciero . Cuento: El abandono y la pasividad . Absurdos . Introducción El cariño de los tontos

Salvador
Por Tom Lupo

Leopoldo María Panero o la escritura de la supervivencia

Oliveriana: Sur, Cromañón y después

Cuentos y poesías de por acá

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Comic Dragones verdes


Editorial
Por Ricardo Romero

No siempre se sangra por donde se debería. A veces, ni siquiera respetamos la lógica temporal, no siempre el arma es previa a la herida, y entonces la herida es el lugar donde el puñal podrá crecer y crecerá. Dos niños juegan en un suburbio de Córdoba al drama que ven por televisión, y construyen otro drama que veremos por televisión. Sangramos de lejos, y en horarios detallados. ¿A dónde nos amotinaremos nosotros? ¿Ya hemos olvidado el secreto alivio de brindar por el año que comienza con el recuento completo de quienes deben estar ahí? Cromañón es una herida en donde crece nuestra incredulidad. Lo que no nos mata no siempre nos hace más fuertes. A veces simplemente nos hace insensibles. De ahí a la imbecilidad hay sólo un paso, "un gran paso para la humanidad y un pequeño paso para un hombre". Un gran problema a la hora de hablar de sucesos actuales, es que la actualidad no contempla amplios márgenes, y una revista como la nuestra siempre sale a destiempo. La actualidad de los medios masivos, se entiende, porque el dolor siempre se conjuga en presente. No el espectáculo del dolor, sino el dolor. A los más desafortunados (esta palabra suena casi fría frente a la realidad de perder de golpe un ser querido), les dolerá la ausencia que no se puede reducir a ningún tipo de comprensión. Después estará la interminable búsqueda de los culpables, pero primero está esa ausencia. A mí, lo que me duele (y siento que casi no puedo usar esa palabra frente al otro dolor, pero es así, me duele) es esa imbecilidad que se nutre día a día de mi necesidad de seguir viviendo. Nadie discute quienes son los hijos de puta de turno. ¿Pero y nosotros?...

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“Es indispensable en una dimensión del silencio, no para imponerla a los demás. No para ser compulsivos con terceros, sino una forma de silencio metafísico, que participe del cosmos pero que se albergue en las personas”
Antonio Di Benedetto

“El humor permite licencias que, quizá, Bioy Casares no se permitía. No me importa que un dato sea cierto, me importa que suene cierto, casi considero una virtud esa capacidad de engaño”
Roberto Fontanarrosa